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La pluma del excelso periodista deportivo José Navarro, editor de “Monterrey Deportivo” a finales de la década de los 30′s, publicó en la taurinísima “Revista de Revistas” una breve reseña de la historia del toreo en Monterrey.
La primera corrida o juego de toros que se efectuó en la ciudad de Monterrey fue en junio de 1798, en ocasión de la “reciba” del nuevo gobernador, General Juan Francisco de Vergara y Mendoza, en un improvisado coso en los aledaños de la Plaza Zaragoza, y la “plaza” fue hecha con carrizo, morillos y ramazones. (Esa plaza estuvo en lo que hoy es el Círculo Mercantil Mutualista, en la esquina de Zaragoza y Ocampo).
En 1860 funcionó por primera vez una plaza postinera llamada “Del Convento”, construida en las cercanías del convento de San Francisco, de donde tomó su nombre. Se cobraban dos reales en sombra y un real en sol.
En la llamada plaza de toros de la Escuela Real, propiedad de don Alfonso Vega, toreó el célebre Lino Zamora por el año de 1879.
Hubo otras dos plazas de toros menos famosas, la “de los Guerra” y otra más en la calle de Guerrero.
La plaza de toros de “Cinco de Mayo” (construida en los terrenos de lo que hoy es el Hospital San Vicente), se inauguró el 5 de junio de 1885, habiéndole estrenado Luciano Rodarte, padre de los hermanos Rodarte y Francisco Peralta “Barrilito”. En esa plaza se presentó el primer matador de toros español que visitó México, Francisco Gómez “El Chiclanero”, quien a la postre fue suegro del empresario José del Rivero.
En aquella época, la suerte llamada de “El Tancredo”, se llamaba en Monterrey “Suerte del Comendador”.
En esa plaza de Cinco de Mayo se consagró la ganadería de Atenco; un toro de dicha vacada, lidiado por Ponciano Díaz, mató catorce caballos.
La plaza de toros de Santa Lucía, ubicada en los ojos de agua del mismo nombre, fue inaugurada en 1893 por Carlos Borrego “Zocato”. En esa plaza actuaron los que formaban la flor y nata de la torería de la época como Luis Mazzantini, Antonio Fuentes, “Cocherito de Bilbao”, Chicuelo padre, “Cuatro Dedos”, “El Boto”, Antonio Montes, “Machaquito”, “El Gallo”, Valentín, “Morito”, Vicente Pastor, “El Camaleño”, “Colorín”, Félix Velasco, “Reverte Mexicano”, Machío Trigo, los dos “Morenos de San Bernardo”, Vicente Segura, Silverio Chico, Rodolfo Gaona, Pascual Bueno, “El Serio”, “Parrao” y hasta un irlandés del que no teníamos noticia: Carleton Bass.
En 1908 fue inaugurada la primera plaza denominada “Monterrey”. La lucha se estableció entre ese coso y el de Santa Lucía, con gran contento de los aficionados, pero con un resultado económico tan desastroso que al fin tuvieron que fusionarse las dos empresas. Dicha plaza postinera la inauguraron Rafael Gómez “Gallito” y Enrique Vargas “Minuto”, con toros de Malpaso y tenía un cupo para siete mil espectadores. Por tal plaza desfilaron toreros de polendas como “El Gallo”, Gaona, Belmonte, Pablo Lalanda, Vicente Segura, Luis Freg, Juan de la Rosa, “Reverte Mexicano”, Marcial Lalanda, Manolo Jiménez “Chicuelo”, José González “Carnicerito”, “Facultades”, Paco Gorráez, Ernesto Pastor, Heriberto Gacía, Jesús Solórzano, Juan Silveti y dicha plaza fue destruida en 1929, habiendo salido como sobresaliente en la última corrida Lorenzo Garza.
El 31 de mayo de 1931 se estrenó la placita de Guadalupe, propiedad de don Remigio González, con Tamarit Chávez y Heriberto García.
El 9 de agosto de 1931 se inauguró la plaza de toros de Cadereyta Jiménez, con el mano a mano entre “El Tato” y Heriberto García.
El 5 de mayo de 1937 fue estrenada la plaza “La Feria”, construida por el coronel Matías Rodríguez, Juan Aguirre “Conejo Chico” y otras personas, con un cartel de tronío: Armillita y Garza, mano a mano.
La plaza de madera de El Coliseo, propiedad de don Ángel de Fuentes, fue inaugurada el 20 de junio de 1937 con el siguiente cartel: José Ortiz, Heriberto García y El Vizcaíno, con toros de La Laguna. La madrina de esta plaza fue la señora Sofía Guajardo de Fuentes y en su construcción asemejaba a la Plaza de Aranjuez.
En Monterrey se han editado periódicos taurinos, destacando “Arlequín”, “Instantáneas”, “Palmas y Pitos”, el célebre “Monterrey Taurino”, “Grana y Oro”, “Toros y Teatro”, “Actualidad” y “La Reseña”. De las plumas de aquella época se recuerda a Gonzalo Espinosa “Don Verdades” y a Enrique de Llano “Rascarrabias”.
De entre los matadores de toros regiomontanos de principios del siglo XX se cuenta a Francisco Salazar, Jesús Brondo y Alfonso Zambrano.
Picadores de antaño lo fueron Francisco Olvera “Berrinches” y José Gutiérrez “Pisones”.
El primer toro indultado en Monterrey fue “Rumboso” de Pastejé, el 4 de septiembre de 1937 y fue rebautizado con el nombre de Coliseo, por haberse lidiado en la plaza de ese nombre. Correspondió su lidia consagratoria a Alfonso Ramírez “El Calesero”.